Terapia individual, de pareja y para adolescentes, presencial u online. Primera sesión de valoración de 60 minutos para ver si encajamos, sin compromiso de continuar.
Cada proceso es distinto. Estos son los motivos por los que la gente llega más a menudo a consulta.
Preocupación constante, insomnio, ataques de pánico o esa sensación de no poder parar. Trabajamos herramientas concretas desde la primera semana.
Apatía, tristeza persistente, pérdida de ganas o de sentido. Recuperar la actividad y el ánimo, paso a paso y sin prisa.
Discusiones que se repiten, distancia, celos o una crisis de confianza. Un espacio neutral para hablar de lo que en casa no se puede.
Fallecimientos, rupturas, pérdida de empleo o de salud. Acompañamiento sin plazos ni "deberías estar ya mejor".
Inseguridad, autoexigencia, dificultad para poner límites o para decidir. Entender de dónde viene y qué hacer con ello.
Acoso, ansiedad ante los exámenes, conflictos en casa o uso problemático de pantallas. Con la familia dentro del proceso.
Trabajo con terapia cognitivo-conductual y aceptación y compromiso. En la práctica eso significa que en cada sesión sales con algo concreto que hacer, y que revisamos juntos si el proceso avanza o hay que cambiar de rumbo.
Me cuentas por encima qué te trae. Contesto siempre en menos de 24 horas laborables y te propongo dos o tres huecos.
Una hora para conocernos, entender la situación y decidir si el enfoque encaja. Si creo que necesitas otro profesional, te lo digo y te derivo.
Salimos con objetivos claros y una frecuencia realista. La mayoría de procesos se mueven entre 8 y 20 sesiones.
Adultos: ansiedad, depresión y duelo. Terapia individual y online.
Terapia de pareja y mediación en conflictos familiares.
Niños y adolescentes, con acompañamiento a madres y padres.
Publicados con permiso y con las iniciales cambiadas.
Llevaba dos años durmiendo mal y pensando que era carácter mío. Salí de la primera sesión con dos cosas que hacer esa misma noche y algo cambió de verdad.
Fuimos como último intento antes de separarnos. No nos dio la razón a ninguno, y creo que eso fue exactamente lo que hacía falta.
Mi hija no quería ir de ninguna manera. A la tercera sesión iba sola y sin protestar. Con nosotros también trabajaron.
Una hora para contarme qué pasa y decidir con calma. Si no te convence, no hay nada que continuar.
Pedir cita